domingo, 9 de agosto de 2009

Carta a mis hijas en su día

Caminando entre muñecas y pianitos de colores y con la sonrisa pintada de oreja...así estaba el día que fui a comprarles el primer regalito del día del niño. Esta mujer esta loca, diria la gente, pero a mi poco me importó ya que en mi mente solo se dibujaban sus caritas y sus expresiones cuando vieran los chichitos llenos de luces y sonidos que mamá les había comprado.
Me remonté a mi infancia y recordé lo que sentía cuando en días como estos todo era regalitos y atenciones de la familia. Ustedes todavia son muy chiquitas pero ya saben que son el mundo de mamá y papá y que desde que nacieron solo trabajaremos para que sean cada vez mas felices.
Aún las miro, cuando duermen, y me pregunto si realmente son mías...si realmente estuvieron en mi panza...y si es real toda la felicidad que siento cuando me sonrien o hacen alguna morisqueta nueva. Nunca me imagine que el amor por ustedes iba a ser tan fuerte, tan solido, tan desesperado. Uno siempre escucha que el amor por los hijos es el mas grande que hay pero es solo ahora que las tengo que puedo confirmar que es aún mucho mas de lo que dicen.
Tardaron en venir, hijas mias, pero ahora que las tengo reafirmo que cada minuto de sufrimiento por su ausencia valió la pena. Son las dos luces que iluminan mi camino.
Feliz día hijitas!!! gracias por traer a mi vida tanta felicidad.